Nueva narrativa gallega: apócrifa panorámica. Artículo publicado en Cultvana.com

A día de hoy, seleccionar una lengua cooficial como lengua de escritura es un trasunto definitorio para un autor, pero no necesariamente limita, traducción de por medio, la resonancia de su producción en el resto de la península; véase, por ejemplo, la difusión de Quim Monzó, Manuel Rivas, Sergie Pámies o Suso de Toro, autores cuyos originales, en gran medida, fueron redactados en catalán y gallego respectivamente. Sin embargo, antes de que la constitución del 78 cobrara vigencia, escribir en una lengua peninsular alternativa, reivindicándola como vehículo de cultura, era un gesto directamente punible que ponía en entredicho la hegemonía del monolingüismo impuesto por el régimen franquista. Lo más llamativo del asunto es que, buena parte de la literatura escrita durante la posguerra en lenguas no oficiales, ha quedado fuertemente localizada en sus comunidades respectivas sin cobrar apenas trascendencia a nivel peninsular, aún gozando, en muchos casos, de una reseñable calidad artística. En Galicia, por ejemplo, toda una escuela literaria denominada «Nova narrativa galega», inscrita entre finales de los cincuenta y mediados de los setenta, es absolutamente desconocida más allá de las fronteras de Lugo y Orense; en Cataluña o el País Vasco, me atrevo a asegurar por adelantado lo mismo. Este artículo trata de la «Nova narrativa galega», a partir de ahora, NNG. 




A la hora de exponer al público castellanohablante la NNG surgen imprevistos: uno de sus mayores logros ha sido galvanizar la literatura gallega y, con ella, el idioma gallego, al igual que las literaturas escritas durante la posguerra en una lengua no oficial; ¿por qué, entonces, la NNG y no cualquier otra escuela literaria subversiva del momento? La concreción de la elección no es azarosa y los criterios son eminentemente literarios: se podría decir que la literatura contemporánea está embozada en dos vertientes, la metaliteraria y la periodística; o se refiere a sí misma y desmenuza su propio aparato retórico o hace inventario de los signos más distintivos del presente. Ante la hegemonía de estos modelos de representación, ha caído olvidada una de las funciones más arcaicas, efectivas y particulares de la literatura de ficción: el poder de disolver los nexos entre la realidad material y la representación artística; de programar, en definitiva, una fuga paradigmática que conduzca a nuevas ordenaciones del sentido. A mi juicio, la NNG, recupera esta función, y por ello la saco a coalición. 

Exponer la NNG desde esta perspectiva, también supone un problema de manipulación bibliográfica: en la mayoría de estudios sobre la NNG se procura consensuar sus orígenes culturales, su génesis y su extinción, y todos demuestran importantes variables de criterio; por lo que me a mí respecta, como haré una relectura de la NNG inminentemente contemporánea, intentando rescatarla en función de su pragmatismo, llevaré a cabo una amalgama de los estudios ya existentes para extractar la visión más oportuna, valiéndome en concreto de: Manual e escolma da Nova Narrativa Galega, de Manuel Forcadela, y A Nova Narrativa Galega, de María Camino Noia Campos.

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